lunes, 5 de enero de 2026

Querétaro y las prioridades extraviadas

El inicio de 2026 dejó claro que en Querétaro no solo se discuten presupuestos, obras o cifras económicas. También se discute algo más básico: las prioridades políticas. 

Mientras el estado arranca el año con anuncios de inversión, empleo y crecimiento, una parte de la oposición decidió mirar hacia otro continente para definir su agenda local. Y ahí empieza el contraste.

Querétaro volvió a aparecer en los encabezados nacionales por razones poco comunes en el México actual. Empresas tecnológicas de talla mundial siguen apostando por el estado. Centros de datos, empleos especializados y cadenas de valor que no llegan por casualidad. Llegan donde hay reglas claras, estabilidad y un gobierno que no espanta la inversión.

En un país donde el crecimiento económico se ha vuelto una promesa recurrente, Querétaro no promete tanto. Simplemente muestra resultados.

A esto se suma una recaudación sólida para 2026, proyectos de infraestructura en marcha y una política ambiental que busca cuidar lo que vale sin frenar lo que produce. Nada espectacular en el discurso, pero bastante efectivo en los hechos. Gobernar, al final, suele ser menos épico de lo que algunos imaginan.

El PAN gobierna el estado desde esa lógica. Puede gustar o no, pero ha construido una narrativa coherente con lo que ocurre en la realidad. Inversión, empleo, seguridad relativa y calidad de vida. No perfecta, pero consistente. Incluso cuando surgen problemas, como el transporte público o ciertos delitos, la discusión se mantiene en el terreno de la gestión y no en el de la ideología pura.

En medio de ese escenario aparece Morena con una decisión política llamativa. En lugar de centrar el debate en Querétaro, optó por defender públicamente a Nicolás Maduro. Manifestaciones, posicionamientos y discursos en nombre de la soberanía venezolana ocuparon el espacio que bien pudo haberse usado para hablar de movilidad, empleo o servicios públicos. Pero no. La prioridad fue Caracas.

El argumento es conocido. La no intervención, el respeto a la autodeterminación y la crítica al intervencionismo estadounidense. Principios históricos de la diplomacia mexicana que, en abstracto, suenan bien. El problema es cuando esos principios se aplican de forma selectiva y terminan sirviendo para justificar lo injustificable. Porque una cosa es defender la soberanía y otra muy distinta es llamar democracia a un régimen que destruyó sus propias instituciones.

La ironía es difícil de ignorar. Mientras miles de queretanos se preguntan si habrá más empleo, mejores vialidades o transporte más eficiente, la dirigencia local de Morena parece preocupada por la situación legal de un líder extranjero señalado por autoritarismo y vínculos criminales. Un ejercicio de empatía internacional que no siempre encuentra eco en la vida cotidiana.

Defender a Maduro no solo es políticamente costoso, también es estratégicamente torpe. Daña la relación con Estados Unidos, principal socio comercial de México, y coloca a Morena en una posición incómoda frente a una opinión pública cada vez menos dispuesta a romantizar dictaduras ajenas. La solidaridad ideológica suele ser muy generosa cuando se ejerce a miles de kilómetros de distancia.

En Querétaro el efecto es todavía más claro. El PAN aprovecha el momento para reforzar un discurso sencillo. Aquí se trabaja, aquí se invierte y aquí se gobierna. Morena, en cambio, aparece atrapado en una narrativa que poco conecta con las preocupaciones locales. No es que la política internacional no importe, pero difícilmente encabeza la lista de prioridades de quien usa transporte público o busca empleo.

Esto no significa que el gobierno estatal esté libre de críticas. El crecimiento urbano ha presionado los servicios, el transporte sigue siendo un reto y hay temas sociales que requieren atención urgente. Pero incluso esas críticas se dan dentro de un marco de gobernabilidad. No se discute si Querétaro es viable, sino cómo hacerlo funcionar mejor.

Ahí radica la diferencia. Una cosa es debatir políticas públicas y otra es pelear batallas simbólicas. En este arranque de año el PAN aparece en el primer terreno. Morena, voluntariamente, se colocó en el segundo. Y en política, las batallas simbólicas suelen ser las más ruidosas, pero no siempre las más rentables.

Con el proceso electoral de 2027 en el horizonte, este contraste debería prender algunas alertas. El electorado queretano ha mostrado históricamente una inclinación pragmática. Premia resultados, castiga improvisaciones y observa con recelo los discursos que parecen desconectados de la realidad local. Defender a un régimen extranjero puede ser ideológicamente coherente para algunos, pero electoralmente es un lujo difícil de pagar.

Al final la pregunta es sencilla. ¿Quién está hablando de Querétaro y quién está hablando de todo menos de Querétaro?

En estos primeros días de 2026 la respuesta parece clara. Mientras unos presumen inversiones y empleos, otros defienden causas lejanas con mucha convicción y poca utilidad práctica.

La política no siempre castiga las ideas, pero casi siempre castiga las prioridades mal elegidas. Y en Querétaro, al menos por ahora, la agenda local pesa más que cualquier consigna importada.

lunes, 1 de diciembre de 2025

Entre grandezas imaginarias y realidades urgentes


Los últimos días dejaron ver que la política en México atraviesa una etapa complicada. La reaparición de Andrés Manuel López Obrador es un buen ejemplo. Su regreso no muestra fuerza, sino la debilidad de Morena y los delirios de “grandeza” del expresidente, justo cuando el país vive un creciente descontento social. Hay marchas por la inseguridad, el campo está abandonado y persisten escándalos de corrupción que incluso provocaron la renuncia del fiscal general. En medio de ese ambiente, AMLO vuelve para promocionar su libro “Grandeza”, pero su mensaje genera más dudas que confianza. Habla de “defender la democracia”, pero también menciona posibles golpes de Estado y se coloca otra vez por encima de las instituciones. Ese discurso solo alimenta la confrontación cuando México necesita reconciliación, resultados y soluciones reales, no el regreso de un líder que convirtió su retiro en ilusión y su legado en un lastre para el país.

En Querétaro, en contraste, una de las noticias más relevantes fue el aumento del presupuesto a la Universidad Autónoma de Querétaro. El recurso ahí está y el compromiso del gobernador con la educación es incuestionable. Ahora la responsabilidad recae en la universidad, que debe egresar a profesionales bien preparados y productivos para la sociedad. Hoy más que nunca se necesita menos grilla y más calidad educativa para fortalecer el desarrollo del estado y responder a las demandas de una sociedad que exige instituciones sólidas.

Mientras esto ocurre, el PAN vive un proceso de reorganización interna. Querétaro tomó un papel destacado al sumar nuevos consejeros nacionales, lo que confirma que sigue siendo una de las fuerzas más sólidas dentro del partido. Además, surgieron llamados a mantener la disciplina y el respeto institucional, como lo señaló Martín Arango al criticar la actitud de la alcaldesa de Cadereyta. Estos mensajes buscan reforzar la idea de que el estado mantiene orden y cohesión en un momento complicado para la política nacional.

También llamó la atención una protesta en el monumento a Conin, donde apareció una manta y la bandera de Palestina. Este acto, lejos de reflejar solidaridad, mostró cómo incluso en Querétaro hay quienes usan la causa palestina como pretexto para impulsar agendas radicales y comunistas, ignorando la realidad del régimen de Hamás. Exigen “liberación”, pero respaldan a un grupo que busca eliminar a Israel, recurre al terrorismo y además oprime a mujeres, persigue a personas homosexuales y discrimina a cristianos. Eso no es apoyo a los derechos humanos. Es militancia disfrazada. Defender la dignidad de las personas jamás puede significar justificar a quienes la destruyen.

En los municipios también se percibe un ambiente que influye en la vida diaria. Hay inconformidades por los alcoholímetros en San Juan del Río, denuncias de robos a transportistas y situaciones como la venta ilegal de peyote en Bernal. Estos hechos muestran que los retos locales siguen siendo constantes y requieren atención cercana para evitar que crezcan los problemas.

Mientras el país enfrenta tensiones, discursos extremos y problemas urgentes, Querétaro intenta mantener un rumbo distinto: estabilidad, educación fortalecida y una vida pública donde los hechos importen más que la propaganda. Ese es el camino que debe sostenerse para evitar que las mismas fracturas que dividen a México terminen afectando al estado.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Cuando siempre se busca culpar al extraño enemigo

El relato que intenta presentar a México como un territorio “blindado” frente a las corrientes políticas de derecha parte de una premisa equivocada: en el país sí existe un creciente hartazgo hacia el rumbo del Gobierno y este descontento no puede explicarse reduciéndolo a la influencia de una oligarquía que controla los medios o de actores extranjeros.

Atribuir las críticas hacia la administración de Claudia Sheinbaum a un supuesto “avance de la ultraderecha internacional” es una forma conveniente de evadir la responsabilidad por la inseguridad, la corrupción y el desgaste institucional que hoy perciben amplios sectores de la población.

Las protestas y el malestar social no son producto de campañas foráneas, sino de una realidad que la ciudadanía vive todos los días. La violencia, la impunidad y la descomposición de instituciones clave han generado un ambiente donde la inconformidad crece de manera orgánica.

Pensar que este fenómeno depende de la llegada de comunicadores extranjeros o de figuras polémicas del exterior es minimizar la capacidad crítica de los mexicanos.

Tampoco es cierto que los intentos de articular una oposición más firme provengan principalmente del exterior. La razón por la que han surgido voces más duras dentro del país es que el Gobierno ha concentrado poder, desmantelado contrapesos y debilitado el equilibrio institucional, factores que inevitablemente despiertan resistencia social. 

El problema no es un complot, sino un modelo de poder que ha generado desconfianza dentro y fuera de Morena.

El argumento de que la tradición política mexicana impide que prosperen movimientos conservadores también pasa por alto un hecho crucial: la pluralidad política de México siempre ha sido dinámica, y la ciudadanía ha demostrado en repetidas ocasiones que puede cambiar de rumbo cuando un proyecto ya no responde a sus necesidades. 

La idea de que ciertos sectores solo defienden “privilegios” es un estereotipo que alimenta la polarización y no refleja la diversidad de motivos que llevan a muchas personas a cuestionar al actual Gobierno.

El desgaste de Morena, visible en sus propios números y en las percepciones públicas, no es resultado de interferencias extranjeras, sino de errores estratégicos, escándalos de corrupción y falta de respuestas creíbles ante problemas urgentes.

La distancia que crece entre la presidenta y su partido demuestra que la inconformidad también es interna, profunda y difícil de maquillar con explicaciones simplistas.

La narrativa de que México sigue impenetrable a debates internacionales ignora que las ideas políticas contemporáneas circulan globalmente en todas direcciones. 

Así como la izquierda latinoamericana ha sido influenciada durante décadas por corrientes globales, la derecha también puede articularse a partir de redes de intercambio. 

Esto no implica necesariamente manipulación, sino participación en un mundo donde las conversaciones políticas ya no respetan fronteras.

Reducir la inconformidad a una amenaza “ultra” externa es una forma de deslegitimar la crítica. La ciudadanía mexicana no necesita voceros extranjeros para ver lo que ocurre en su propio país. 

Si hoy existe mayor apertura a discursos alternativos es porque muchos sienten que el actual Gobierno ya no representa sus expectativas ni da respuestas a los desafíos más urgentes del país. 

martes, 18 de noviembre de 2025

Querétaro y la fuerza de su modelo

En un país donde la incertidumbre y la violencia han marcado la conversación pública durante años, Querétaro continúa consolidándose como un caso singular dentro del panorama nacional. 

Lejos de atribuirse a la casualidad, este fenómeno responde a la construcción de un modelo político y administrativo que se ha desarrollado durante décadas y que combina gobernabilidad, estrategia y responsabilidad. Mientras la discusión nacional suele oscilar entre la polarización, la improvisación y la retórica, en Querétaro se ha optado por un enfoque que prioriza resultados medibles, cohesión interna y políticas públicas que impactan directamente en la vida de las personas.

En primer lugar, es imposible ignorar los avances recientes en materia de seguridad. Los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la institución federal responsable de integrar y publicar las cifras oficiales sobre incidencia delictiva, muestran una disminución del quince por ciento en los homicidios durante los primeros diez meses del año. 

En un contexto nacional donde la mayoría de los estados enfrenta escenarios cada vez más complejos, este dato evidencia que la aplicación de estrategias bien diseñadas y la cooperación entre instituciones pueden generar entornos más seguros. La cifra de cuatrocientos veintitrés casos en ese periodo refleja un descenso consistente, especialmente relevante si se considera el entorno nacional.

A estos avances se suma un reciente fin de semana con alta afluencia por marchas, actividades comerciales, turismo y eventos masivos que concluyó con saldo blanco. Mantener el orden en momentos de intensa actividad social no se logra con discursos vacíos, sino con planeación, coordinación y cuerpos de seguridad profesionalizados.

Este escenario contrasta con lo que se vive en diversas regiones del país, donde la población recurre a manifestaciones para exigir paz y justicia ante la inacción gubernamental. En Querétaro, por el contrario, la estabilidad se defiende con acciones concretas y resultados verificables.

Ese sentido de gobernabilidad también se refleja en la vida interna del PAN queretano. La operación política encabezada por Martín Arango, dirigente estatal del partido, ha sido determinante para restaurar el entendimiento entre militantes y líderes de San Juan del Río. Su capacidad para reconstruir puentes, conciliar posiciones y generar un clima de respeto interno demuestra que el liderazgo político eficaz no depende únicamente del discurso, sino de la habilidad para unir, escuchar y encaminar proyectos colectivos. El ambiente de diálogo permitió que distintas figuras clave del panismo refrendaran su respaldo a Memo Vega durante su primer informe legislativo, donde también estuvieron presentes el gobernador Mauricio Kuri y el diputado federal Felifer Macías. La escena evidenció una coordinación estratégica que fortaleció al grupo y confirmó que la unidad no es un concepto abstracto, sino un activo político fundamental.

Ese respaldo tiene su razón de ser en la congruencia de un proyecto que ha logrado diferenciarse del rumbo nacional. Gobernar implica asumir la responsabilidad de encarar los desafíos con visión, disciplina y cercanía. Cuando esas cualidades se convierten en política pública, los avances dejan de ser promesas y se transforman en resultados concretos que mejoran la vida cotidiana de las comunidades.

Lo que el panismo en Querétaro ha denominado el Modelo Queretano de Bien Común ha demostrado que los gobiernos que ha tenido el estado no se han limitado al desarrollo empresarial y la atracción de inversiones, rubros en los que Querétaro es líder nacional. Los números también confirman que ese mismo modelo está cerrando la brecha de la desigualdad y generando crecimiento humano y social. Según datos de INEGI y de la Secretaría de Desarrollo Social del estado, en 2020 existían setecientas cincuenta mil personas en situación de pobreza, mientras que para 2024 la cifra descendió a cuatrocientas catorce mil. Una reducción del cuarenta y cinco por ciento en apenas cuatro años no es un registro anecdótico, sino un avance estructural que cambia vidas.

Esto significa que miles de familias pasaron de vivir en incertidumbre a contar con oportunidades reales de progreso. Este logro refleja el impacto de políticas bien diseñadas que ponen a las personas en el centro y se ejecutan con orden y continuidad.

En Querétaro también se entendió que no basta con transferencias sin planeación ni con medidas que fomentan la dependencia gubernamental. Una política social efectiva debe integrarse con servicios, infraestructura y programas de desarrollo humano. Más de ciento cincuenta mil personas han sido beneficiadas de manera directa por acciones estatales, y el estado alcanzó su nivel más bajo de carencia alimentaria desde 2016.

Esa misma lógica se aprecia en la inversión destinada a mejorar entornos urbanos y viviendas. Más de doscientas veintiocho obras de urbanización y rehabilitación han transformado comunidades, colonias y espacios públicos. Asimismo, once mil apoyos de vivienda han contribuido a reducir la carencia por calidad y espacios habitacionales a 5.1 por ciento. Cada uno de estos números refleja avances tangibles y verificables.

La visión de futuro también se manifiesta en la discusión sobre nuevas alternativas de movilidad para zonas de topografía complicada y fuerte densidad poblacional. En una reciente entrevista en los Periodistas por SpeakersTV, el director de la Agencia de Movilidad del Estado, Gerardo Cuanalo, expuso la posibilidad de incorporar teleféricos urbanos como complemento al sistema actual. Esta idea, lejos de ser experimental, ha mostrado eficiencia en distintas ciudades del mundo con retos similares. Su capacidad para superar terrenos difíciles, su construcción rápida, su menor afectación ambiental y su operación estable los posicionan como una solución innovadora y funcional. Además, promueven la integración social, conectan comunidades aisladas con centros urbanos y ofrecen una experiencia de traslado segura y cómoda.

Un ejercicio de consulta ciudadana en zonas como Menchaca y San José el Alto permitiría identificar necesidades específicas, medir la demanda y socializar un proyecto que podría transformar el desplazamiento cotidiano de miles de personas. La participación ciudadana no solo legitima decisiones públicas, sino que amplía la comprensión colectiva sobre las alternativas disponibles para una ciudad que crece a ritmo acelerado.

La combinación de cohesión política, políticas públicas efectivas, innovación en movilidad y resultados medibles explica por qué Querétaro mantiene indicadores favorables en seguridad, economía y desarrollo social. Aun cuando el país enfrenta retrocesos en educación, servicios de salud, creación de empleo y certidumbre jurídica, el estado sigue avanzando con dirección, esfuerzo institucional y responsabilidad compartida.

No hay improvisación, no hay excusas y no hay territorios controlados por grupos criminales. En Querétaro prevalece un rumbo claro, sostenido por la coordinación entre ciudadanos, organizaciones y gobierno. Y aunque persisten desafíos, como la presión demográfica, la movilidad creciente y la necesidad de equilibrar el desarrollo urbano, la fortaleza institucional del estado demuestra que es posible enfrentarlos con orden, estrategia y visión de futuro.

lunes, 10 de noviembre de 2025

A un año de Cantaritos seguridad y orden hacen la diferencia

Querétaro sigue siendo de las pocas entidades donde se ve orden, coordinación institucional y resultados reales. Un buen ejemplo es el reforzamiento del blindaje de la frontera con Guanajuato desde Corregidora.

Y es que las experiencias dejan lecciones. A un año del lamentable episodio de Cantaritos, se pusieron reglas claras, se ordenaron antros y bares, se reforzó prevención y alcoholímetros, se hicieron operativos conjuntos contra narcomenudeo, se implementó la estrategia Sinergia fortaleciendo la coordinación estatal y metropolitana.

Los resultados están a la vista: en Querétaro mejoró la percepción ciudadana en todos los indicadores, y no solo lo dicen encuestas locales, lo reconoce hasta el propio Gobierno Federal.

Prueba es que en la capital del estado, 8,000 personas pueden correr una carrera nocturna tranquilamente, en sana convivencia, con total paz y seguridad.

No quiere decir esto que en Querétaro no pasa nada; pasan cosas indeseables como en cualquier parte del mundo, pero sí es un hecho que las cosas se hacen de forma diferente y mejor. De hecho, hay mucho por hacer todavía para mejorar. Hay áreas de oportunidad en la seguridad vial, por ejemplo, pero en Querétaro la vara que se usa no mide con respecto a lo que hacen los demás, sino en comparación de lo que se ha logrado aquí mismo.

Mientras tanto, el plan de seguridad del gobierno de Morena llegó a su peor crisis. Tras los lamentables sucesos en Michoacán que han generado protestas locales y nacionales, las más grandes en tiempos recientes, exigiendo seguridad mínima para los ciudadanos y sus representantes electos, la respuesta solo han sido excusas, victimización, repartir culpas al pasado y a los medios, y carretadas de más demagogia desde lejos.

El AIQ despega mientras los vuelos en México van en picada.

A 7 años de la lamentable y absurda decisión de cancelar el NAICM en Texcoco, que era el proyecto estratégico que le daría a México competitividad logística para décadas, hoy seguimos pagando esa factura.

La actividad aeronáutica está en crisis: el AICM colapsado, el AIFA vacío, y para terminarla de hundir, el gobierno de Estados Unidos cancelando vuelos hacia México por las decisiones unilaterales tomadas desde el gobierno de López Obrador.

El resultado es evidente: México perdió competitividad, confianza y conectividad. Y en el peor momento nacional… Querétaro vuelve a ser excepción.

El Aeropuerto Intercontinental de Querétaro, con la gestión técnica, seria y estratégica de Marco del Prete, está dando justamente los resultados que se requieren: récord de pasajeros, crecimiento sostenido en carga, ampliación de terminales y servicios, y conectividad aérea creciente para exportación e industria avanzada.

No es casualidad: es profesionalismo, planeación y visión.

Lo mismo ocurre con el agua. Morena primero quiso bloquear “El Batán” (que ya estaba aprobado por Conagua) para asegurar el agua de Querétaro a largo plazo.

Ahora, como ocurrencia, al gobierno municipal de Morena en Cadereyta se le ocurre un plebiscito sobre municipalizar el servicio… cuando saben que no tienen la capacidad técnica ni financiera.

Morena en Querétaro está generando crisis hídricas por ocurrencias ideológicas y para lucrar políticamente con el tema.

Querétaro construyó una ruta técnica, profesional y viable para garantizar el agua en el estado para las próximas décadas, y Morena quiere tirarla por capricho.

La economía de México, en franco estancamiento, pero en Querétaro siguen creciendo las inversiones.

La peor noticia nacional la semana pasada fue el parón productivo de una armadora automotriz, que agrava la caída del sector automotor que aporta ~4 % del PIB y más del 30 % de las exportaciones manufactureras. Esto se suma a la contracción del PIB del tercer trimestre (-0.3 %) y a la revisión a la baja del crecimiento de 2025 (casi 0 % o incluso negativo).

México se acerca silenciosamente a una recesión técnica. Sin embargo, Querétaro vuelve a dar buenas noticias para la economía.

TE Connectivity invirtió 600 millones de pesos para crecer su planta en el estado. De 150 colaboradores actuales, planean llegar a 900 empleos en el largo plazo. Producen soluciones de conectividad, sensores automotrices y abren una nueva división industrial. Lo hacen en Querétaro porque aquí sí hay condiciones. Eso es política pública real: seguridad, infraestructura, talento y certeza.

Ese es el contraste. México se está frenando. Querétaro se está acelerando. Ahora sí, la pregunta no es retórica:

¿De qué lado queremos que esté el futuro del país?

lunes, 3 de noviembre de 2025

Querétaro: seguridad, desarrollo y principios en contraste nacional


Durante las recientes celebraciones del Día de Muertos, Querétaro volvió a destacar por algo que, en buena parte del país, se ha vuelto excepcional: la seguridad. Miles de familias participaron en actividades culturales y religiosas en paz, sin incidentes graves y con saldo blanco en todo el estado. Este resultado no es fortuito, sino consecuencia de una coordinación constante entre autoridades estatales y municipales, así como del trabajo de corporaciones policiales reconocidas a nivel nacional por su desempeño.

El contraste con lo ocurrido en otros estados es inevitable. En Uruapan, Michoacán, el asesinato del presidente municipal Carlos Manzo, quien había solicitado apoyo frente a la amenaza del crimen organizado, generó indignación y puso de nuevo en evidencia la complejidad del problema de seguridad en la región. Apenas una semana antes, también en Michoacán, fue asesinado el líder limonero Bernardo Bravo.
Estos hechos reflejan dos realidades distintas del país: mientras algunos estados enfrentan la descomposición del orden público, otros, como Querétaro, logran sostener condiciones de estabilidad mediante planeación, profesionalización policial y cooperación institucional.

Desarrollo económico con planeación y resultados

La estabilidad también se refleja en el ámbito económico. De acuerdo con datos oficiales, Querétaro se consolida como uno de los nodos más dinámicos del sector manufacturero del país, con crecimiento moderado pero sostenido, y una estrategia que apuesta por la planeación de largo plazo.

El Aeropuerto Internacional de Querétaro (AIQ) es uno de los ejemplos más visibles de esta tendencia. En los primeros diez meses de 2025, el aeropuerto registró un aumento del 23 % en el número de pasajeros respecto al año anterior, escalando del lugar 20 al 11 a nivel nacional en movimiento de usuarios. Para el cierre del año se espera alcanzar los 2.3 millones de pasajeros, lo que representará un crecimiento del 10.57 % frente a 2024. Además, en julio se posicionó como el cuarto aeropuerto del país con mayor volumen de carga transportada.

El proyecto de ampliación de su terminal de pasajeros, que permitirá alcanzar una capacidad de hasta cinco millones de usuarios, avanza y se prevé que concluya antes de 2027.

El secretario de Desarrollo Sustentable, Marco del Prete, ha señalado que este crecimiento responde tanto a la confianza de las aerolíneas como al entorno económico y logístico del estado.

El contraste con la situación nacional también es evidente. A nivel federal, la cancelación del aeropuerto de Texcoco, las pérdidas millonarias de la aerolínea estatal, la saturación del AICM y el bajo nivel de operación del AIFA reflejan decisiones controvertidas que han afectado la competitividad aérea del país. A esto se suma la reciente cancelación de vuelos a Estados Unidos, derivada de problemas regulatorios y de confianza.
Mientras el sistema aeroportuario nacional enfrenta incertidumbre, el AIQ se ha consolidado como una alternativa funcional, rentable y con potencial de expansión regional.

El propio secretario Marco del Prete ha buscado vincular este crecimiento con un enfoque social. Recientemente sostuvo un encuentro con más de 500 mujeres emprendedoras de diversos municipios, destacando el papel del talento femenino en la economía queretana y en la generación de proyectos locales con impacto sostenible.

Debate legislativo y los principios fundamentales 

En el plano legislativo, Querétaro también vivió una semana de debate intenso. Durante la sesión de la Comisión de Administración y Procuración de Justicia del Congreso local, la discusión sobre la posible despenalización del aborto derivó en enfrentamientos entre grupos provida y colectivos feministas.

El incidente evidenció la táctica del partido Morena ahora en control de los órganos directivos de la legislatura local de polarización en torno a un tema complejo y de fondo ético, social y jurídico.

Por ello, felicitación firme a los diputados del PAN, en especial a Guillermo Vega Guerrero y Enrique Correa, que defendieron con convicción la vida y la dignidad humana. Su postura fue valiente y coherente con los valores de Querétaro.

No obstante, una reflexión necesaria: cuando el diputado Vega menciona que el 65% de los queretanos está en contra del aborto, tiene razón. Pero más allá de las encuestas, la defensa de la vida no se fundamenta en cuántos la apoyen, sino en el principio moral y ético de proteger a quien no puede defenderse. La vida no se consulta; se respeta y se defiende, siempre.

Una visión queretana para llevar al país a un mejor destino 

La combinación de seguridad, desarrollo económico y estabilidad institucional coloca a Querétaro en una posición destacada en el contexto nacional. No es un estado ajeno a los grandes desafíos, pero sí uno que ha logrado construir confianza en sus instituciones y proyectar un rumbo claro hacia el futuro.

En este sentido, y en el marco de la presentación en Querétaro del relanzamiento del Partido Acción Nacional por parte de su dirigente nacional, Jorge Romero Herrera, se volvió a celebrar la decisión anunciada del gobernador Mauricio Kuri de mantenerse activo en política al finalizar su mandato, así como la admisión de la presidenta nacional de Morena de que el PAN se mantendría en el gobierno de Querétaro en 2027. El mandatario estatal parece perfilarse como un contendiente atractivo para la oposición en la próxima elección presidencial.

Frente a un panorama nacional marcado por la violencia, la incertidumbre económica y la polarización política, Querétaro representa una alternativa basada en la planeación, la cooperación y los valores cívicos.

Ese es el reto para los próximos años: conservar lo que funciona, corregir lo que falta y mantener una visión de desarrollo humano y sostenible que ponga al ciudadano en el centro de las decisiones públicas.

lunes, 27 de octubre de 2025

Querétaro, la diferencia entre el siguiente nivel y las bodegas vacías





Querétaro mantiene una dinámica particular dentro del contexto nacional: estabilidad, crecimiento y resultados tangibles en temas que, en otras entidades, siguen generando crisis. En seguridad y salud pública, las cifras y la percepción social confirman una tendencia que lo distingue del panorama general del país.

Seguridad: confianza ciudadana y continuidad institucional

De acuerdo con el más reciente análisis de México Evalúa, Querétaro concentra apenas el 2% de los hechos violentos del país, mientras que la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) revela un aumento sostenido en la confianza hacia la Policía Estatal.
La explicación parece radicar en una estrategia de seguridad de largo plazo, sostenida por administraciones panistas consecutivas, enfocada en profesionalización, tecnología y coordinación operativa.
En un entorno nacional donde la inseguridad continúa siendo un problema estructural, la experiencia queretana muestra que la continuidad institucional y la gestión técnica pueden marcar la diferencia frente a modelos de respuesta más reactivos o centralizados.

Salud pública: políticas locales que amortiguan el deterioro nacional

El contraste en materia de salud pública también es notorio. Mientras en el ámbito federal se han documentado problemas de abasto, infraestructura deficiente y desorganización administrativa tras la desaparición del Seguro Popular, Querétaro ha logrado mantener sus servicios médicos en operación y con expansión progresiva.
El gobierno encabezado por Mauricio Kuri ha privilegiado acciones prácticas sobre discursos: más de 83 mil apoyos entregados a familias afectadas por las lluvias en la Sierra Gorda, rehabilitación de caminos rurales, mejora de servicios básicos y programas como la Tarifa Unidos, que ofrece transporte a bajo costo para sectores vulnerables.

La reciente creación de la llamada “Mega Farmacia del Bienestar” a nivel federal —sin medicamentos ni distribución efectiva— se convirtió en un símbolo del desajuste entre la narrativa oficial y la realidad operativa. En contraste, los gobiernos locales como el de Querétaro optan por soluciones de menor escala pero de impacto inmediato, evidenciando una diferencia de enfoque entre la política del anuncio y la política del resultado.

Política y percepción: el voto de confianza a la gestión

La percepción de estabilidad también tiene reflejo electoral. Encuestas recientes, como la publicada por Demoscopia Digital, colocan al PAN con 37.5% de las preferencias frente al 29.1% de Morena rumbo a 2027.
Incluso la propia dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, reconoció públicamente que Querétaro continuará siendo un bastión panista.
Más allá de los números, la lectura es clara: el electorado valora la consistencia institucional y los resultados tangibles más que las promesas ideológicas.

La delgada línea entre ayuda y propaganda

En medio de este escenario, algunos episodios políticos reavivan la discusión sobre los límites éticos de la acción pública. Durante las recientes lluvias torrenciales en la Sierra queretana, el diputado federal Luis Humberto Fernández fue criticado por distribuir despensas con su imagen impresa en las cajas.
El hecho generó debate no tanto por la ayuda en sí, sino por la intención detrás del gesto: una práctica común en la política mexicana que mezcla la solidaridad con la promoción personal, y que, al final, erosiona la confianza ciudadana en la autenticidad de las acciones públicas.

Querétaro en el espejo nacional

El caso queretano refleja una paradoja interesante: mientras a nivel nacional la gestión pública enfrenta desgaste por exceso de centralización y decisiones improvisadas, algunos estados logran mantener resultados gracias a la continuidad técnica, la planeación y la cercanía administrativa.
El reto para Querétaro será sostener ese equilibrio conforme se acerque el ciclo electoral de 2027, evitando que los logros actuales se conviertan en complacencia o en discurso partidista.

En un país donde la polarización domina la narrativa, Querétaro representa un ejemplo atípico: una entidad que avanza sin estridencias, con orden institucional y resultados verificables. En tiempos de incertidumbre, esa, quizá, sea su mayor fortaleza.

lunes, 20 de octubre de 2025

Querétaro, la ruta azul hacia el relanzamiento del PAN nacional


El relanzamiento del Partido Acción Nacional a nivel nacional representa una oportunidad histórica, pero también un reto monumental: reconciliarse con la ciudadanía. Tras años de alianzas electorales que diluyeron su identidad, el PAN enfrenta una disyuntiva definitiva: seguir dependiendo de coaliciones políticas o regresar a ser el partido de los ciudadanos, el que gobierna con resultados, escucha y mantiene los valores que lo hicieron grande. Hoy, la renovación no se logrará con eslóganes, sino con hechos.

Y es precisamente en Querétaro donde esa renovación cobra forma. El estado se ha convertido en la punta de lanza del panismo nacional porque aquí se gobierna con orden, resultados y visión. Mientras gran parte del país padece los estragos del desgobierno morenista —inseguridad fuera de control, hospitales desabastecidos, deterioro educativo, colapso en movilidad y una economía sostenida en discursos, no en políticas públicas—, Querétaro ha mantenido un rumbo de crecimiento, estabilidad y confianza.

El contraste es nítido y se volvió aún más evidente durante la reciente contingencia por lluvias torrenciales. Mientras en los estados gobernados por Morena predominó la improvisación y la propaganda, en Querétaro se impuso la organización y la acción inmediata. El gobernador Mauricio Kuri González mostró liderazgo y decisión al sacar literalmente a todos los funcionarios públicos a la calle, coordinando esfuerzos tanto en la zona metropolitana como en las comunidades más afectadas de la Sierra Gorda. Cada secretario, subsecretario y funcionario de alto nivel asumió responsabilidad directa sobre zonas específicas: supervisaron apoyos, coordinaron brigadas y gestionaron recursos para restablecer la normalidad en tiempo récord.

Esa movilización ejemplar no solo reflejó eficacia administrativa, sino un estilo de gobernar basado en el compromiso y la cercanía. Mientras el gobierno federal minimiza los desastres y recorta fondos, en Querétaro se actúa con responsabilidad. Se gestionó y se coordinó pero no se esperó a la ayuda de la Federación ni se recurrió a discursos vacíos: se trabajó. Esa es la diferencia entre un gobierno que improvisa y uno que lidera.

Por eso resultó tan desafortunada la afirmación de Claudia Sheinbaum al decir que el FONDEN era “un nido de corrupción”. En un país donde las tragedias naturales golpean a miles, desmantelar el mecanismo que garantizaba apoyo inmediato fue un error de consecuencias humanas y políticas. Peor aún, esa declaración se convirtió en un tiro en el pie —o más bien, un balazo en el corazón— para las aspiraciones de su exdirector, Chema Tapia, quien busca contender por la gubernatura de Querétaro con Morena. ¿Cómo prometer eficiencia desde un partido que eliminó los instrumentos para atender desastres y critica a los gobiernos que sí responden?

Mientras tanto, el PAN de Querétaro avanza unido y fortalecido. La Asamblea Estatal 2025 fue prueba contundente de ello: una organización impecable, asistencia masiva y una demostración de músculo político y cohesión. En ese encuentro quedó claro que el panismo queretano no solo mantiene el control territorial, sino que proyecta unidad estratégica. Quienes esperan divisiones entre el exgobernador Pancho Domínguez, el anayismo, los kuristas del actual gobernador y los posibles aspirantes para 2027 se quedarán esperando. La unidad no se improvisa: se ha construido con trabajo, diálogo y visión. Y en ese proceso ha sido clave el liderazgo del presidente estatal del PAN, Martín Arango, quien ha consolidado un partido disciplinado, con rumbo y propósito claro.

Esa unidad y capacidad de respuesta son las que marcan el camino para el relanzamiento del PAN nacional. Si el panismo quiere renacer, debe queretanizarse: adoptar el modelo de gobierno que privilegia los resultados sobre los discursos, la acción sobre la confronta y la cercanía sobre la burocracia. Aquí no se gobierna desde la polarización, sino desde la responsabilidad.

De cara a 2027, Querétaro será más que un bastión azul: será el ejemplo tangible de cómo gobernar bien sigue siendo la mejor estrategia política. Por eso, es previsible que aumenten los ataques, la desinformación y los intentos de desestabilización. Cada logro queretano es un espejo que exhibe los fracasos del modelo morenista.

El reto del PAN nacional no es menor: no basta con ser oposición, hay que volver a ser alternativa. Y esa alternativa ya existe y se llama Querétaro. Aquí, bajo el liderazgo de Mauricio Kuri y con una estructura partidista unida, el PAN demuestra que gobernar con resultados, unidad y compromiso ciudadano sigue siendo la mejor carta para ganarse la confianza de México. 


lunes, 13 de octubre de 2025

Querétaro: donde la acción gobierna y la 4T observa

Dicen que las crisis revelan de qué está hecho cada quien. Y si algo dejaron claro las lluvias torrenciales que azotaron la Sierra Gorda queretana es que, mientras algunos se ponen las botas para ayudar, otros apenas alcanzan el paraguas de los discursos.

El gobernador Mauricio Kuri y su equipo no necesitaron hashtags ni cadenas de “solidaridad digital”. Bastó con helicópteros cargados de despensas, maquinaria en los caminos y un gabinete trabajando de día y de noche. Desde Eric Gudiño, que parece tener más horas de vuelo que un piloto militar, Marco Del Prete, Luis Nava y cada secretario estatal coordinando la entrega de ayuda y las acciones necesarias para la recuperación de las comunidades serranas con esa puntualidad que distingue a quien gobierna con hechos y no con slogans.

Mientras tanto, desde el otro lado del espectro político, Morena hacía lo que mejor sabe: conferencias de prensa, convivios y frases como “unidad”, “transformación” y “segundo piso”, todas muy inspiradoras… pero poco útiles cuando una comunidad como Santa María de Cocos está literalmente del otro lado del río. Los discursos, lamentablemente, no flotan.

En la capital, el alcalde Felifer Macías mostró que gobernar también es pensar en grande. Su “Mirada al Futuro” fue mucho más que un informe: fue una radiografía del Querétaro que sí avanza. Con proyectos como el teleférico, la nueva delegación Juriquilla y transporte eléctrico, el joven edil deja claro que la innovación no está reñida con la eficiencia. Y que la planeación (esa palabra exótica para algunos) sigue siendo la clave de un gobierno serio.

No faltará quien desde Morena critique los “eventos masivos” del PAN, pero vale la pena recordar que mientras Felifer llenaba el Auditorio Josefa Ortiz con ciudadanos y exgobernadores de todos los colores, los morenistas apenas llenaban el Teatro de la República con los mismos rostros de siempre y los mismos aplausos coreografiados. Un contraste que ni la retórica más creativa puede disimular.

En San Juan del Río, Roberto Cabrera fortalece finanzas; en Corregidora, Chepe Guerrero entrega calles renovadas y planea más inversión; en el estado, Kuri da la cara, gestiona recursos y coordina con la Federación sin pedir permiso político. Esa es la diferencia entre el hacer y el decir.

Y aunque algunos en Morena quieran vender el discurso de que “ya es tiempo” (sin aclarar de qué o para quién), los queretanos parecen tenerlo claro: sí es tiempo, pero de seguir construyendo gobiernos que respondan en los momentos difíciles, que planeen el futuro con orden y que no usen la desgracia como spot de campaña.

Porque mientras unos piden “unidad” para resolver sus pleitos internos, en Querétaro la unidad se ve en los caminos despejados, en la ayuda que llega por aire y en los funcionarios que, sin importar la hora, se ponen al frente. Aquí, los del PAN no esperan que pase la tormenta: trabajan bajo la lluvia.

Y esa, aunque duela a más de uno en el partido guinda, sigue siendo la gran diferencia entre los que gobiernan y los que solo tuitean sobre cómo lo harían. 


lunes, 6 de octubre de 2025

Morena en Querétaro, el asalto legislativo



Lo que ocurre en la LXI Legislatura de Querétaro no es un pleito menor entre bancadas: es una muestra más del modo en que Morena ha aprendido a deformar la democracia hasta convertirla en utilería. El caos con el que la alianza Morena–PVEM–PT impuso una Mesa Directiva sin consenso ni legalidad repite, punto por punto, el patrón nacional del partido en el poder: ganar a cualquier costo, incluso al precio de la ley.

En Querétaro, donde el PAN había logrado preservar una imagen de estabilidad, la 4T encontró su laboratorio de conflicto. Sesiones nocturnas, boletas sustraídas, diputadas “ilocalizables” y mayorías improvisadas conforman el nuevo rostro de una oposición que se disfraza de alternativa moral. Lo que antes denunciaban del PRI, hoy lo ejecutan con eficiencia: el viejo régimen reciclado bajo un nuevo nombre.

No hay que ir muy lejos para reconocer la secuencia. En 2019, la designación de Rosario Piedra Ibarra como titular de la CNDH fue la primera señal de este modelo de manipulación institucional: votos desaparecidos, conteo alterado y una “victoria” fabricada desde el poder. Desde entonces, Morena perfeccionó el método. Con apenas el 44 % de los sufragios federales se otorgó una supermayoría legislativa ilegítima, aprovechando la sobre-representación que tanto prometió eliminar. Con ese artificio controla hoy el Congreso de la Unión, reformando leyes al antojo del Ejecutivo y reduciendo la pluralidad a trámite.

El mismo cinismo se proyecta en el Poder Judicial. El escándalo reciente de los “acordeones” en la elección de jueces y ministros evidenció que ni la meritocracia ni la independencia importan: lo que interesa es la obediencia. Morena pretende llenar los tribunales con leales, no con juristas. El discurso de “justicia popular” encubre el viejo deseo de someter a los otros poderes.

Y mientras tanto, el partido multiplica alianzas con los mismos personajes a los que decía combatir. En Veracruz, los Yunes se acomodan en el nuevo mapa de favores; en Querétaro, el Partido Verde vuelve a vender su voto al mejor postor, confirmando que la “transformación” también tiene precio. Es el retorno del pragmatismo más burdo, envuelto en retórica moralista.

Morena prometió regenerar la vida pública y acabó institucionalizando la simulación. En el Congreso federal, en los estados o en los juzgados, se repite la misma ecuación: manipular las formas para controlar el fondo. No se gobierna con consenso, sino con sometimiento; no se persuade, se impone.

Querétaro, que durante años fue símbolo de orden y legalidad, hoy es espejo de una tendencia nacional: el deterioro del Estado de derecho disfrazado de victoria popular. Si antes el poder se concentraba en el partido hegemónico del siglo XX, ahora lo hace en nombre del “pueblo”. Y esa es, quizá, la ironía más peligrosa: Morena no destruyó el viejo sistema, lo perfeccionó.